00. Filosofía del podcast. Arrancamos!

Bienvenido, bienvenida, adelante, no te quedes ahí!!!,        comenzamos el podcast. Pretendo compartir y poner el foco en cada capítulo en cómo las acciones nos pueden ayudar en nuestra vida, estemos en el punto que estemos. La filosofía  de este podcast se basa en no esperar a que las cosas sucedan por si mismas.

Sino, trabajar en hacerlas realidad. Dejando de ser espectadores para convertirnos en protagonistas, Porque lo mejor aún está por venir, aunque depende de nosotros HACER que suceda.   

Lo mejor está por hacer, es un Podcast diario.   Donde pretendo construir un espacio para quienes sienten que hay algo más allá de la rutina, las dudas, los miedos o los fracasos a los que nos enfrentamos a diario todos nosotros.    Aquí encontrarás herramientas, reflexiones e historias reales de personas creadoras, personas normales que han superado una depresión, soledad y momentos de mucho estrés, miedo y oscuridad. Porque de eso va este podcast, de superar la oscuridad a través de nuestra acción.   

Personas que nos inspiran a tomar acción, confiar en uno mismo y superar los retos que la vida irremediablemente nos pone y nos pondrá.   La vida no se trata de esperar o buscar el momento perfecto, sino de construir nuestro momento.   Si buscas claridad, conocer tus herramientas para motivarte a ti mismo,   un momento de calma y una comunidad que crea en el poder del hacer, este es tu sitio, este es nuestro lugar.    donde creemos que LO MEJOR AÚN ESTÁ POR HACERSE.   

 Y te preguntarás ¿Quién soy yo? de momento te puedo contar que hubo un momento en mi vida en el que todo parecía detenerse.   Durante años, me vi atrapado en la larga sombra de la depresión,    una depresión que se convirtió en mi compañera durante 3 largos años. Mis sueños parecían desmoronarse lentamente, los proyectos en los que había puesto mi alma no llegaban a ningún puerto, a pesar de trabajar en ello todos los días,   la soledad se apoderaba de mí y lo que una vez imaginé cómo sería «mi vida» se sentía como una utopía inalcanzable.   Mi economía era un desastre,   mi relación con mi familia, amigos y conexión emocional con mi entorno estaba rota,    era inexistente y, lo peor de todo, había perdido la conexión conmigo mismo.   

La vida no era más que una película donde yo me había convertido en un espectador, de mi propia vida,    sencillamente ya no formaba parte de ella.   Sentía vergüenza de quién era, de lo que había permitido que ocurriera, y de como había llegado hasta ahí   . Me encontraba literalmente al margen de mi propio mundo, viendo pasar los días con una mezcla de culpa, apatía y pérdida de foco vital.  

Pero a pesar de todo lo anterior, había algo dentro de mí,     sentía que entre toda esa oscuridad sentía la luz detrás de la puerta pero aún no sabía donde estaba,   sentía ese destello dentro de mí, esa chispa que no se apagó.   Esa chispa era la acción.    Al principio, eran pequeños gestos como escribir una idea, incluso dar un paseo corto con Dana que es mi compañera perruna,(Que ya os la presentaré), levantarme, desayunar, andar. Cada pequeña acción por minúscula que fuera, me ayudaba a impulsarme hacia arriba, sentía como una ficha de dominó caía y movía la siguiente con mis acciones. Poco a poco, esas acciones comenzaron a construir algo más grande, un sentido de propósito, un rumbo  volver a sentir que la vida era poderosa. Me di cuenta que la acción tenía efectos terapéuticos en mi forma de entender y encajar,    era la medicina que me salvaría del abismo.

Descubrí que, aunque las grandes metas parecieran inalcanzables, ya que iba de fracaso en fracaso, había algo poderoso en el simple acto de hacer. Hacer por el simple hecho de hacer.  Hacer sin más, Hacer sin esperar nada, hacer por sentir que el mundo se mueve contigo y sentir que tu te mueves con él.

Cuando sientes que has perdido una parte importante de quien eres y lo único que lo reactiva es hacer. Esas acciones acumuladas no solo me dieron esperanza, comenzaron a dar forma a una nueva vida. Estaba tan vacío que necesitaba llenarme de nuevo,  tampoco fui consciente pero una gran parte de quien había sido durante años anteriores se estaba muriendo lentamente, sentía que ese antiguo yo, estaba despidiéndose de mí, y estaba brotando un nuevo ser en muchos aspectos.

En los días más oscuros, escribir fue mi refugio. Ponía en palabras lo que sentía, lo que pensaba, y lo que aún soñaba con alcanzar en esta vida y eso me aliviaba el dolor. Cuando recaía, volvía sobre mis palabras. Me recordaban quién era y, más importante, quién quería llegar a ser. Así nació mi creencia en la acción como filosofía de vida. No me avergüenza decir que Dios, en su sabiduría me sostuvo cuando pensé que no había salida, y me mostró que cada día trae consigo nuevas oportunidades para Hacer desde el amor y desde la fe,   Sin duda me cambió definitivamente.

Hoy sé que la vida no se trata de esperar que algo cambie por sí mismo. Se trata de mover las piezas necesarias para construir, avanzar, paso a paso, sin prisa, pero decididos, haciendo.


«Lo mejor está por hacer» no es solo una frase, es un camino, es un motor. Es la certeza de que, aunque el camino sea incierto, cada día hay nuevas oportunidades para construir y hacer algo mejor, para ser mejores, tanto con nosotros mismos, como con los demás.
Para aprender a querernos mejor. Y por eso estoy aquí, para compartir mi historia contigo, para dar testimonio y ayudar a otros,  porque quiero que sepas que, no es tan relevante donde y en que momento estés, sino como te sientes por dentro. Siempre puedes empezar a hacer. Siempre puedes tirar esa primera ficha de dominó. Y, quién sabe, tal vez esa ficha sea el comienzo de algo que nunca imaginaste. 

Hoy, comenzamos esta nueva aventura  “Lo mejor está por hacer” ¿te unes?